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Carta de la Internacional de la Educación a la Ministra Soledad Acuña

Carta de la Internacional de la Educación a la Ministra Soledad Acuña
Bruselas, 25 de noviembre de 2020
Soledad Acuña
Ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires Argentina
Presidenta Susan Hopgood
Secretario General David Edwards
Ministra Acuña,
La organización que tengo el honor de liderar representa a más de 32 millones de docentes de todo el mundo. A través del trabajo y las historias de cada uno de ellos y ellas tengo la certeza de que lo que les motiva en su profesión es un ferviente deseo de empoderar a niños, niñas y jóvenes con conocimiento y herramientas para que alcancen su máximo potencial.
A lo largo de mi carrera he sido testigo de actos heroicos de docentes, muchas veces poniendo en riesgo su vida y su salud por el bien de sus alumnos y comunidades. He viso en ellos humildad y persistencia para luchar por recursos adecuados, especialmente para atender a los alumnos en las condiciones más vulnerables y de pobreza - probablemente motivados porque algunos de ellos vienen de contextos similares y encontraron en la educación una herramienta de superación para salir adelante. Los y las docentes eligen esta profesión pese al menosprecio de muchos que se burlan por no haber optado por un trabajo más lucrativo.
He visto también a docentes defendiendo colectivamente valores democráticos y derechos humanos y laborales; luchando contra la persistente explotación y desigualdad de un sistema que oprime, divide y profundiza la diferencia entre los que tienen y lo que no tienen.
A lo largo de la historia, dictaduras y sistemas totalitarios y opresivos persiguieron y continúan persiguiendo a los y las docentes que enseñan a sus alumnos a pensar críticamente y cuestionar estos sistemas brutales. Docentes y organizaciones sindicales de todo el mundo ponen en riesgo su vida a diario.
En honor a todos estos desafíos que han enfrentado y por las luchas por enfrentar, me siento obligado a hacerle llegar mi consternación y desaprobación por sus recientes declaraciones sobre la profesión docente y quienes la ejercen. Condenamos de la forma más contundente su caracterización.
Cuando usted tildó a los y las docentes de "fracasados", de ser "personas cada vez más grandes de edad que eligen la carrera docente (...) luego de haber fracasado en otras carreras", o de pertenecer a sectores bajos con bajo nivel cultural", no sólo insultó a los y las
docentes argentinxs, sino a todos las y los que trabajamos en esta noble tarea en todo el mundo.
En este año de pandemia, donde fueron las y los docentes con su compromiso y entrega quienes estuvieron sosteniendo la educación de millones de niñas, niños y jóvenes, además de su trabajo solidario con las familias de los y las estudiantes, estos insultos causan aún más dolor e indignación.
Ni la educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ni los y las trabajadoras y trabajadores de la educación, ni la comunidad educativa merecen este tipo de tratamiento por parte de funcionarios que tienen la obligación y responsabilidad de garantizar y promover el derecho social a una educación pública de calidad para todos y todas.
Está en sus manos la capacidad de rectificar sus dichos y pedir disculpas a las y los docentes.
Atentamente,
David Edwards Secretario General