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Columna Editorial. Mayo 2020

Columna Editorial. Mayo 2020

SOLIDARIDAD PEDAGÓGICA

”El pasado 1º de mayo, en el marco de la conmemoración del día del Trabajo, entre otras acciones la CTERA inauguraba una página web con propuestas de formación, especialmente pensadas para el acompañamiento pedagógico a la docencia en tiempos de pandemia.

Esta propuesta político-pedagógico que parte de una concepción del conocimiento como solidaridad y no como una mercancía, propone itinerarios y trayectos formativos para incursionar por recorridos teóricos y conceptuales en las temáticas consideradas emergentes en la historia reciente.

Se trata de formatos pedagógicos que convocan a maestrxs y profesorxs para reflexionar sobre la práctica educativa y el trabajo docente, autorregulando sus tiempos, ritmos, exigencias y de acuerdo a los propios intereses, deseos y motivaciones. La idea es que la docencia lo vivencie como una invitación al estudio y a la formación permanente, sin sentirse presionada por ningún tipo de requerimiento burocrático o meritocrático, ni como una sobrecarga para el trabajo docente.

Ahora bien, este dispositivo fue pensado en el medio de un debate que se viene dando al interior de la propia organización sindical acerca de la pedagogía que la docencia en su conjunto está construyendo en estos tiempos de pandemia.

De la idea de una “pedagogía en tiempos de pandemia”, montada rápidamente como respuesta de las y los trabajadores de la educación cuando se suspendieron las clases presenciales en el espacio “edificio escuela”, pasamos a los pocos días a pensar que lo que estábamos haciendo también era una “pedagogía del cuidado”, porque antepusimos la salud y la prevención por sobre las exigencias oportunistas que siempre priorizan la maximización de las ganancias y el resguardo de los negocios.

También nos fuimos dando cuenta que el trabajo docente diario, además de complejizarse en las condiciones, nos permitió también ir repensado el porvenir, para pensar cómo cambiar todo lo que hoy está mal. No es que no lo sabíamos, pero la crisis sanitara puso crudamente en mayor evidencia la gran desigualdad social que hoy existe entre los pibes, las familias, y los propios docentes. Fue así que también nos dieron ganas de volver a leer “pedagogía de la esperanza”.

Recordamos también lo que llamamos “pedagogía crítica” o “pedagogía emancipadora” cuando estudiamos o “pedagogía de la itinerancia” cuando militamos. Esa militancia que a veces tomó la forma de “congresos pedagógicos” y otras de “expediciones pedagógicas”; y también fueron “alternativas pedagógicas” cuando repensamos y recreamos nuestras prácticas. Tampoco nos pudimos olvidar en estos tiempos de la “pedagogía de la memoria”, ni dejar de cuestionar la situación con la “pedagogía de la pregunta”.

Por momentos, parece ser que todas esas pedagogías están siendo ahora mismo, y que también tendrán que ser en ese famoso “día después”, que, reconozcámoslo, ya está siendo. 

¿Será por todo esto que nos cuesta tanto nombrarla?, “poner un solo nombre”, “bautizarla”…

Entonces, quizás no sea tan necesario ponerle un apellido a la pedagogía que ahora estamos haciendo, o quizás esa denominación surja el día menos pensado. Pero en todo este juego del lenguaje, indudablemente hay una palabra que es la más importante en el idioma de la clase trabajadora: SOLIDARIDAD. 

Esa idea de la solidaridad de clase no la expresó un pedagogo o pedagoga, lo manifestó un dirigente del Sindicato de Obreros portuarios de la costa oeste de EEUU, Harry Bridges, a principios del siglo XX. No fue ni la primera ni la única vez que eso se dijo, tampoco fue ni la primera ni la única vez que esa idea tomó fuerza en distintos contextos.

Y lo que sin dudas está haciendo la clase trabajadora docente por estos días es volver a darle fuerza a esa idea, inscribiendo la importa pedagógica al valor de la solidaridad. Pedagógica porque produce conocimiento sobre la educación que está siendo, en el mismo acto en el que “solidariamente” adhiere y apoya de manera incondicional a la causa de todos y todas que es la salvaguarda de la vida -y, como dice el diccionario-, “especialmente en situaciones comprometidas o difíciles”, como este tiempo de pandemia.

Seguir educando en estos tiempos significa recrear todas las pedagogías que alguna vez cimentamos, y es, al mismo tiempo, “solidaridad pedagógica”.

Buenos Aires, 4 de mayo de 2020.

Miguel Duhalde

Secretario de Educación 

CTERA