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Columna Editorial. Marzo 2020

Columna Editorial. Marzo 2020

EDUCAR EN SALUD

“Educación y salud” es una de las principales consignas que sostienen distintos sectores o fuerzas políticas, especialmente, en tiempos de campañas electorales.

Muchas de esas fuerzas políticas van más alláy en sus consigas hasta llegan a decir que “todos los problemas se resuelven con educación” e incluso, en lo discursivo, suelen reconocer la “gran importancia” de los sistemas de salud para un país.Sin embargo, algunas de esas mismas fuerzas políticas,cuando han tenido la oportunidad de gobernar y gestionar el Estado, hacen todo lo contrario mientras ejercen su mandato.

Por caso, tuvimos en la Argentina alos gobiernos neoliberales en sus diversas versiones, y las consecuencias de sus políticas basadas en la devastación de “lo público” y la vulneración constante de los derechos sociales,se hacen más evidentes en situaciones críticas y extraordinarias como la que hoy acontece con la pandemia del “coronavirus”.

Este escenario que dejó el paso del neoliberalismo y la reciente restauración conservadora hace que resulte más difícil el despliegue de una estrategia absolutamente suficiente y adecuada a la medida del problema. Igualmente, se están tomando una serie de medidas sanitarias, económicas, laborales, educativas, sociales y comunicacionales a los efectos de, por un lado, prevenir y frenar en la mayor medida de lo posible la propagación de esta afección epidemiológica y, por otro, tratar de sostener aquellas actividades necesarias para cualquier país.

Una de esas líneas de acción atañe a nuestro sector educativo y las medidas se están concretando a través de la suspensión de clases en las escuelas y con el lanzamiento delplan“seguimos educando”, para la utilización de diferentes recursos de educación a distancia, a los efectos de sostener un acompañamiento pedagógico mientras duren las restricciones sanitarias.

Frente a esto, no han faltado los oportunistas y mercaderes del conocimiento que aprovechan la ocasión para desempolvar los planteos neoliberales sobre la “relativa importancia” de la docencia en los procesos de enseñanza o para tantean una vez más la posibilidad de reemplazar definitivamente el trabajo docente y la escuela por plataformas virtuales. 

Pero, por el contrario, en estos días críticos han proliferado las situaciones cotidianas que echan por tierra esas aspiraciones tecnocráticas. Pues observamos que las familias están reconociendo aún más el valor social que tiene para sus hijos la posibilidad de habitar “la escuela”. También notamos la gran pre-ocupación de las y los docentes que, ante la situación, ya habían comenzado preparar actividades, cuadernillos, nuevos recursos, redes y sistemas de comunicación para que los pibes continúen aprendiendo; acciones que día a día superan lo que podíamos imaginar y que la docencia lleva adelante como una respuesta excepcional frente a un problema excepcional, pero que merecen ser reconocidas en tanto se ha reconfigurado sustancialmente la jornada laboral y las condiciones para la enseñanza. Además, redescubrimos la importancia de contar con una organización sindical capaz de representar a la clase trabajadora en el abordaje del conflicto; una organización que peleó incansablemente por reconquistar la Paritaria Nacional Docente y que siempre reclamó por las condiciones dignas frente a la precariedad educativa que ahora se hace más evidente. Al mismo tiempo, hoy también nos damos cuenta que, cuando el Estado está presente, las posibilidades de afrontar el problema son otras; mejores, por supuesto. 

Pensando en el porvenir, quizás esta difícil e inédita situación también sea una gran oportunidad para revalorizar el papel del Estado, la importancia de la Escuela Pública y el irremplazable Trabajo Docente; una oportunidad para decidir entre los valores del mercado o los derechos ciudadanos, entre el “sálvese quien pueda” o la solidaridad.

 

Miguel Duhalde

Sec. Educación - CTERA