Logo
Imprimir esta página

LA ESCUELA COMO TERRITORIO DE INTERVENCIÓN POLÍTICA

Presentamos una recopilación de trabajos que intenta recoger las reflexiones de algunos investigadores que participaron del primer tramo (2002-2003) del Programa Nacional de Formación Política, Sindical y Pedagógica de CTERA denominado “Nuevos sujetos en la reconstrucción del campo popular. El lugar de los trabajadores de la educación”.

Prólogo

“El comienzo de la elaboración crítica es la conciencia de lo que realmente se es, es decir, un ‘conócete a ti mismo’ como producto del proceso histórico desarrollado hasta ahora y que ha dejado en ti una infinidad de huellas, recibidas sin beneficio de inventario.

Es preciso efectuar, inicialmente, este inventario”.

Antonio Gramsci

 

 

Esta recopilación de trabajos intenta recoger las reflexiones de algunos investigadores que participaron del primer tramo (2002-2003) del Programa Nacional de Formación Política, Sindical y Pedagógica de CTERA denominado “Nuevos sujetos en la reconstrucción del campo popular. El lugar de los trabajadores de la educación”, aún hoy se sigue desarrollando.

Nos convoca la necesidad de reflexionar sobre nuestros modos de leer la realidad, los nuestros como maestros, como militantes sindicales, como sujetos constru c t o res de un tiempo histórico. Necesidad surgida de reconocer el alto grado de complejidad tanto para comprender como para incidir en los escenarios de nuestro presente desde el campo del pueblo.

El prólogo de Stella Maldonado sacude las percepciones ingenuas (y las malintencionadas versiones oficiales) sobre la relación entre violencia, escuela y derechos humanos.

De las enriquecedoras conferencias de Hugo Zemelman se rescata su convicción de otorgar centralidad al pensamiento y la acción de los sujetos sociales en la construcción de un futuro con memoria histórica.

Que complementado por el trabajo de Gerardo Hernández, nos desafía a incluir la intervención política en la producción del conocimiento sobre la realidad social.

La exposición de Isabel Rauber conmueve la identidad docente en tanto convoca a inscribir la tarea educativa en la batalla político-cultural.

La rigurosidad del análisis de José Tamarit desoculta la contribución del “conocimiento oficial” en la legitimación de un orden social injusto.

La consistencia de las reflexiones de Sandra Carli explicitan cómo nuestras representaciones sobre los chicos inciden en nuestras formas de intervención pedagógicas y políticas.

Y finalmente la sistematización de la producción de los talleres de reflexión intenta recuperar la reflexión crítica de los propios compañeros sobre su práctica como docentes y como militantes sindicales.

Este no es un libro de conclusiones sino un libro de aproximaciones. En el trabajo de la formación y en esta producción escrita los trabajadores de la educación estamos enhebrando algunas pocas certezas y muchas preguntas. Tal vez constituyan, parafraseando a Gramsci, los primeros pasos de nuestro “inventario”.

Silvia A. Vázquez